HERMANDAD DE LA VERA-CRUZ


Historia - Origenes

La esencia del culto y veneración a la Santa Vera-Cruz se encuentra en la Carta a los Gálatas: “en cuanto a mí, ¡Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo es para mí un crucificado y yo un crucificado para el mundo”. Por tal motivo, la Cruz no será un elemento de martirio y muerte, sino camino de salvación para los hombres.

Desde que Santa Elena encontrara la Cruz en la que murió Jesús, las reliquias del Sagrado madero fueron repartidas por toda Europa a partir del siglo VI.

Los orígenes de las Cofradías de disciplinantes de la Vera-Cruz se encuentran en la predicación y doctrina de San Francisco de Asís, quien difundió la penitencia entre los laicos. Los franciscanos fueron los que, durante la segunda mitad del siglo XV, promovieron las Cofradías de disciplinantes con el nombre de Vera-Cruz. Estas cofradías procesionaban en la noche del Jueves Santo con una simple cruz o crucifijo, llevado por un sacerdote, con cofrades disciplinándose. Eran procesiones serias, austeras, sin lujo ni boato, que salían de sus ermitas, capillas u hospitales y se dirigían a un humilladero a las afueras de la población.

Los cofrades iban revestidos de una túnica de lienzo blanca, la cual dejaban caer hasta la cintura en el caso de los disciplinantes. Al regresar a la ermita u hospital estos “hermanos de sangre” (menores de 50 años) se lavaban sus heridas ayudados por los “hermanos de luz” (mayores de 50 años o con problemas de salud), que portaban antorchas para iluminar el camino del cortejo durante la procesión.

Estas Hermandades se extendieron por España a raíz de un “Vivae Vocis Oraculo” del papa Pablo III, en 1536, a petición de los cofrades cruceros de Toledo, en el que se concedían indulgencias no sólo a la Cofradía toledana sino a todas de este nombre.

Una copia de este “Vivae Vocis” procedente de Toledo pasó a Sevilla y, de allí, a todos los lugares del Arzobispado de Sevilla (en el que estaba incluido Rota), difundiéndose de esa forma el culto y la devoción a la Santa Vera-Cruz.

Todas estas cofradías tenían unas reglas similares, que fueron aprobadas por el Arzobispado Hispalense en 1561, a instancias de don Fernando Valdés. Basándonos en éstas podríamos citar que a la Cofradía de la Vera-Cruz de Rota solo podrían pertenecer cofrades, de buena fama, mayores de 15 años, afincados en nuestra población. La procesión se realizaría la noche del Jueves Santo, teniendo la obligación de celebrar las fiestas de la Cruz, el 3 de Mayo y el 14 de Septiembre.

Según lo expresado en los archivos parroquiales de Nuestra Señora de la O, la Hermandad de la Vera-Cruz ya existía en la segunda mitad del siglo XVI, ofreciéndoles culto a un Crucificado en la ermita de la "Vera-Cruz", propiedad de la cofradía. Esta ermita se encontrada ubicada en lo que hoy es el Mercado Central de Abastos.

Esta Hermandad fue la que instituyó por los años 1600, el Vía crucis público, en el que formaban hermanos de luz y hermanos de sangre. Los primeros llevarían faroles o velas, y los segundos, con sus espaldas desnudas, se flagelaban durante el recorrido.

 


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Hermandad de la Vera-Cruz
Plaza de San Roque, nº 7
Rota-(Cádiz)-C.P.11520